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El odio: una experiencia cercana con la realidad

  • Maria Camila​
  • 30 abr 2017
  • 5 Min. de lectura

Título original: La haine (Hate)

Año :1995

Duración: 95 min.

País: Francia

Director: Mathieu Kassovitz

Guion: Mathieu Kassovitz

Fotografía: Pierre Aim (B&W)

Reparto: Vincent Cassel, Hubert Koundé, Saïd Taghmaoui, Abdel Ahmed Ghili, Solo, Joseph Momo.

Premios

1995: Festival de Cannes: Mejor Dirección

1995: Premios del Cine Europeo: premio de la juventud

1995: Premios Cesar: Mejor película y montaje. 10 nominaciones

Es la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos, para tranquilizarse mientras cae al vacío no para de decirse :"De momento, va bien. De momento, va bien. Pero lo que cuenta no es la caída, sino el aterrizaje", me gustan las historias que dejan claras una metáfora desde el principio, La haine (1995) se convirtió en una de tantas.

La ciudad Luz no siempre brilla. En su periferia, hay ciudades como les Muguets, desde donde escuchamos la voz de Vinz (Vincent Cassel) decir "De momento, va bien. De momento, va bien. Pero lo que cuenta no es la caída, sino el aterrizaje", planteando el tema central de la historia. Luego en una sucesión de imágenes de archivo pasan los créditos de disturbios y enfrentamientos policiales en Francia, mientras suena "Burnin' and Lootin'" de Bob Marley. Está claro... llenas de comunas y de individuos perdidos y olvidados por el sistema. Mathieu Kassovitz lo sabe y explora cómo el odio llama odio, en un círculo vicioso del que pocos escapan.

El argumento nos lleva a seguir las 24 horas de vida más importantes de tres amigos y su deambular por ese violento mundo. La noche anterior ha habido serios disturbios en el barrio, como protesta porque Abdel Ichah, de sólo 16 años, recibió un disparo de la policía que le ha ocasionado un estado grave de coma. Los héroes de la cinta son Vinz (Vincent Cassel) el judío agresivo y “alzado” , Saïd el árabe, (Saïd Taghmaoui) un chico que se cree violento pero cae en constantes contradicciones en sus acciones, en últimas un lobo manso; y Hubert (Hubert Kounde) el descendiente africano, que a pesar de ser boxeador, huye de la violencia, y por esto choca constantemente con la personalidad de Vince.

Lo que perfila a estos tres amigos de diferentes linajes es que no tienen nada que hacer, no tienen trabajos, ni dinero, y no se sienten franceses, por eso su única forma de divertirse en caminar por el barrio y pasar el rato. Las cosas están calientes entre los habitantes del vecindario y la fuerza pública, al punto que de disturbio en disturbio la escuela fue quemada, y en una escena escuchamos a la abuela judía de Vince decirle a su nieta: “Empezarás así, terminarás sin ir al templo”. Todos se sienten perdidos, incluso Saïd manifiesta en un sarcasmo serio: “las buenas tradiciones se han perdido”, cuando ve a su hermana fuera de la escuela y coqueteando con Vince. Ya no importa la religión ni las costumbres ancestrales, todos parecen haber olvidado de dónde vienen.

Los personajes viven en un mundo ajeno a la bandera francesa, un ejemplo es la escena en que Vince corta el cabello de Said, y este último queda decepcionado y avergonzado que decide utilizar un beane. Vince lo consuela diciendo: “es el corte de moda en Nueva York”. La gente baila Hip Hop, y Vince hace una imitación de De Niro (“Who you talkin' to?”). Parece que se sienten más cómodos con la cultura americana que con la francesa.

Estos tres chicos no son malos, ni criminales, e incluso violentos. De hecho son divertidos, pero la sociedad los ha tachado de vándalos y escoria. De todos Vince cree merecer respeto y venganza. El detonante se activa cuando este encuentra una pistola que un policía ha perdido durante el combate nocturno, y se pasa el día diciendo que con él asesinara a un policía si el joven Ichah muere. El tic tac del reloj marcado en la pantalla, pasa de llevarnos por un día tedioso y de malas decisiones a un final inevitable y sorprendente. En últimas, la película no es sobre la caída, sino sobre el aterrizaje.

Una escena que me impactó y que habla grandemente en términos cinematográficos, es a las 2:57 a.m. cuando los chicos están sentados en la grama y la distancia se ve la Torre Eiffel, la única vez que vemos tan emblemático símbolo y de forma diminuta, como signo de la apatía que sienten los chicos por “la libertad, la igualdad y la fraternidad”. En la misma, Hubert le cuenta a Vince la historia del hombre que cae de un edificio de 50 pisos, y su analogía con ellos. Vince responde: “me siento como una hormiga perdido en el espacio intergaláctico”. En este punto sabemos que nos acercamos al desenlace. Y la escena que continúa lo confirma todo: Ichah ha muerto. Ahora solo falta decidir entre disparar o botar el arma.

Sin embargo, cuando la calma parece volver a la vida de todos, el reloj marca las 6:00 a.m. y el destino provoca una vez más a los chicos. Un policía se acerca y le dispara a uno de los tres, lo que sigue son dos disparos simultáneos, uno con el arma que ellos tenían y otro con el del policía. Solo uno sobrevive, y escuchamos la narración final: “Esta es la historia de una sociedad que se hunde, y que mientras se está hundiendo no para de decirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien...lo importante no es la caída, sino el aterrizaje”.

En términos de fotografía, Kassovitz decide realizarla en blanco y negro como un cristal para hacer transparente las diferencias entre un judío, un árabe y un negro. Decisión sabia, pues si la historia fuera a color, el espectador se perdería a la oportunidad de ver lo invisible ante los ojos, pues queramos o no los colores reales empañan nuestra vista con prejuicios racistas. Perre Aim, director de fotografía, hizo un trabajo extraordinario con el juego entre las sombras y las luces.

En términos de narración, hay planos bien logrados, en especial por la profundidad en términos de composición actoral, y secuencias extraordinarias, como la del baño en un juego con el espejo y el pequeño espacio. Existe también, un reflejo del género documental, en especial por las tomas aéreas del barrio. Y la música hace parte del universo narrativo acompañando al mejor estilo del rap las escenas de mayor tensión.

El Odio, es una película de culto que me encantó por la simple complejidad de lo que abarca, en un lenguaje audiovisual que hipnotiza, y con actuaciones que empatizan con cualquier espectador. La metáfora de la pistola sirve de mucho, esa pistola no es la única forma de matar, las palabras groseras, las miradas llenas de prejuicio, el cierre de fronteras son también balas.

"Por el momento todo va bien", así vivimos, en constante tensión hasta que explota una guerra mundial de la que después haremos documentales, libros y museos. El odio carcome a la sociedad y todos terminaremos por aterrizar de boca en el pavimento. Una película para la eternidad.

Filmografía

  • La Haine. Dir. Mathieu Kassovitz. Act. Vincent Cassel, Hubert Koundé, Saïd Taghmaoui, Abdel Ahmed Ghili. Canal+, 1995. Fílmico.

  • Taxi Driver. Dir. Martin Scorsese. Act. Robert De Niro, Jodie Foster, Albert Brooks. Bill/Phillips Italo/Judeo Productions. 1976. Fílmico.


 
 
 

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